ESCENA 47
Título de la película: “Pedro Saunez Presidente”
Estilo: Frankenstein (1931) – versión restaurada en blanco y negro, luces parpadeantes, truenos ensordecedores, música de órgano histérica y sombras alargadas.

INT. LABORATORIO ABANDONADO DEL CASTILLO DE DAVOS – NOCHE DE TORMENTA

El viento aúlla. Rayos azules iluminan un laboratorio improvisado dentro de una antigua torre gótica. Tubos de cristal burbujean con líquidos verdes. Enormes bobinas de Tesla chisporrotean. En el centro, una mesa de operaciones de madera y metal oxidado sostiene un cuerpo cubierto por una sábana sucia. Debajo se distingue la silueta de un hombre de estatura media, con traje gris impecable ya cosido al cuerpo.

GEORGE SOROS (Víctor Frankenstein), con bata blanca manchada de sangre y ojos enloquecidos tras unas gafas redondas, levanta los brazos hacia el cielo. Su voz es un rugido gutural con acento húngaro marcado.

SOROS
¡Ya está! ¡La síntesis final! ¡El hombre progresista inclusivo perfecto! ¡Lo mejor de cada héroe del Progresismo Woke! ¡Ningún odio, solo amor… y un poco de cadáver!

A su lado, VON DER BRUJER (Elizabeth Lavenza), con traje chaqueta azul ceñido y collar de perlas, sostiene un bisturí de oro. Sus ojos brillan con fanatismo burocrático.

VON DER BRUJER
(embelesada, casi romántica)
George, mi amor… ¿le pondremos el corazón de Arnaldo Otegi para que sepa negociar con quien haga falta… y el cerebro de Josu Ternera para que nunca olvide las causas justas?

JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ ZAPATERO (Henry Clerval), con jersey de lana y sonrisa beatífica, ajusta un electrodo en la sien del cadáver.

ZAPATERO
(afable, como si estuviera en una tertulia)
Y las manos de “el Arropiero”, por supuesto. Manos que nunca tiemblan. Manos que saben rematar. ¡Y las piernas de Daniel Sancho, para que pueda huir corriendo hacia un futuro mejor! ¡Inclusividad total, compañeros!

Soros conecta el último cable. La sábana se mueve ligeramente. Debajo se ven las cicatrices recientes:

  • El cráneo cosido con el cerebro de Arnaldo Otegi y Josu Ternera (para el arte de la palabra y el silencio estratégico).
  • El corazón de Rosario Porto y José Bretón (para el amor familiar… selectivo).
  • Los ojos de Ana Julia Quezada (para mirar al niño con ternura… y luego…).
  • Las manos de “el Mataviejas” y “la Viuda Negra de Matraix” (para acariciar fortunas ajenas con cariño).
  • Las piernas de Daniel Sancho (para correr hacia el paraíso fiscal más cercano cuando haga falta).

Un rayo cae exactamente sobre la aguja metálica que corona la mesa. Todo el laboratorio se ilumina en blanco.

SOROS
(levantando los brazos, pose mesiánica)
¡Vida! ¡Te ordeno que entres! ¡En nombre de la Agenda 2030, del New World Order y del Ministerio de la Verdad! ¡Levántate… Pedro Saunez!

El cuerpo se arquea violentamente. Los ojos se abren de golpe: ojos vacíos, pero con un brillo de sonrisa de campaña electoral.

PEDRO SAUNEZ (la Criatura) se incorpora lentamente. La sábana cae. Lleva un traje gris impecable, corbata roja y una sonrisa congelada de teleprompter. Se mira las manos cosidas, mueve los dedos con torpeza y habla con voz ronca, profunda, casi karloffiana… pero con acento andaluz suave.

PEDRO SAUNEZ
(primera palabra, arrastrando las sílabas)
A… man… daaa… (pausa teatral)
¡No es que yo sea un monstruo… es que vosotros sois facha!

Von der Brujer da un paso atrás, horrorizada y excitada a la vez. Zapatero aplaude emocionado.

ZAPATERO
¡Lo ha conseguido, George! ¡Es… es… perfectamente inclusivo! ¡Ni hombre ni mujer… es Pedro!

SOROS
(caído de rodillas, lágrimas de orgullo)
¡Mi criatura! ¡Mi presidente! ¡Ahora… a las elecciones! ¡Y que nadie se atreva a decir que no es humano!

Pedro Saunez se pone en pie tambaleante. Camina hacia la ventana. Un rayo ilumina su rostro: cicatrices visibles bajo el maquillaje de televisión. Levanta un brazo hacia la tormenta.

PEDRO SAUNEZ
(con voz cada vez más firme y electoral)
¡Pueblo…! ¡No os preocupéis! ¡Yo no vengo a dividir… yo vengo a sumar… partes! ¡Y si alguien se opone… pues lo borramos del algoritmo!

La cámara se aleja lentamente mientras los truenos retumban. Soros, Von der Brujer y Zapatero se abrazan triunfantes detrás de su creación.

CORTE A NEGRO.

FIN DE LA ESCENA 47

(En la banda sonora: el órgano retumba con una versión distorsionada del himno de la Internacional mezclada con el “Yes We Can” de Obama.)