ESCENA 45
TÍTULO DE LA SECUENCIA: “EL ANTICRISTO DEL CAMBIO CLIMÁTICO, CARRIE Y JUAN MANUEL DE PADRA”
Estilo visual: fusión pura de “Carrie” (1976) y “El Anticristo” (1974). Iluminación verdosa enfermiza, como neón de panel solar defectuoso. Cámara lenta en los momentos de posesión, zooms aberrantes al estilo De Palma, montaje de cortes secos y sonido gutural que retumba como truenos de tormenta artificial. Banda sonora: un réquiem gregoriano distorsionado mezclado con el pitido de un medidor de CO₂ que se vuelve loco.
INT. SALÓN DE PLENOS DEL PARLAMENTO EUROPEO – BRUSELAS – NOCHE
La sala está a media luz. Las banderas de la UE cuelgan como sudarios. En el centro del hemiciclo, sobre el estrado principal, TERESA RIBERA (50 años, traje impecable de power suit verde botella) está de pie detrás del atril. Sus ojos, antes serenos y tecnócratas, ahora son dos pozos negros. La piel brilla con un sudor verdoso que parece musgo vivo.
Detrás de ella, en una pantalla gigante, se proyecta el logo de la Agenda 2030 girando como un pentáculo.
De pronto, las luces parpadean. Un chorro de líquido verde fluorescente (mezcla de “sangre de Carrie” y baba demoníaca) cae del techo directamente sobre su cabeza. El líquido le empapa el pelo, le corre por la cara y mancha el traje. Teresa sonríe con una dentadura demasiado blanca y perfecta.
TERESA RIBERA (voz normal, dulce, europea)
—Queridos colegas… la transición es limpia, justa y…
Su voz se quiebra. Un rugido gutural sale de su garganta, como si un camión de hidrógeno explotara dentro de ella.
TERESA RIBERA (voz demoníaca, grave, con eco de mil burócratas)
—¡LA TRANSICIÓN ES OBLIGATORIA! ¡Net Zero o muerte! ¡El planeta llora y exige sacrificios! ¡Carne de vaca prohibida! ¡Aviones privados solo para la élite verde! ¡La Agenda 2030 es mi evangelio y yo soy su profetisa!
Las sillas del hemiciclo empiezan a levitar. Un eurodiputado de Vox sale volando contra la pared. Los papeles de la ley de restauración de la naturaleza se incendian solos en el aire formando la palabra “CULPA” en llamas verdes.
Entra JUAN MANUEL DE PRADA por la puerta principal del hemiciclo. Lleva sotana negra de sacerdote tradicional, pero encima lleva una capa con el escudo de la Virgen del Pilar bordado en hilo de oro. En una mano, un crucifijo grande de madera de olivo; en la otra, un ejemplar del Catecismo de la Iglesia Católica abierto por la página del Primer Mandamiento. Su cara es pura determinación católica española.
JUAN MANUEL DE PRADA (voz potente, castellano antiguo)
—¡En el nombre de Jesucristo, Rey de reyes, y de la Santa Madre Iglesia, yo te conjuro, espíritu inmundo de la falsa religión climática!
Teresa gira la cabeza 360 grados. El líquido verde le chorrea por la barbilla.
TERESA RIBERA (demonio, riendo)
—¿Tú? ¿Un escritor de derechas con complejo de inquisidor? ¡Ja! ¡Yo soy la salvación del planeta! ¡Tú solo eres un negacionista! ¡El cambio climático te va a tragar!
De Prada avanza por el pasillo central. Cada paso que da, las baldosas se resquebrajan como en “El Anticristo”. Levanta el crucifijo.
JUAN MANUEL DE PRADA
—¡Yo te exorcizo, demonio del Anticristo Verde! ¡Espíritu de la Agenda 2030, de la idolatría al termómetro, de la adoración al panel solar y del odio a la creación de Dios! ¡Sal de esta mujer que un día fue Teresa Ribera y ahora es solo un títere de la nueva torre de Babel ecológica!
Teresa levita medio metro sobre el estrado. Sus brazos se abren en cruz. De sus manos salen rayos de energía verde que rompen las ventanas. Fuera, en la plaza, los coches eléctricos aparcados explotan uno tras otro en silenciosas bolas de fuego sin emisiones.
TERESA RIBERA (voz múltiple, como mil activistas de Fridays for Future)
—¡La ciencia es nuestro dios! ¡Greta es nuestra santa! ¡Pedro Saunez es nuestro mesías político! ¡Quien niegue el calentamiento antropogénico arderá en el infierno de 1,5 grados!
De Prada saca un hisopo y rocía agua bendita. El líquido verde de Teresa chisporrotea como ácido.
JUAN MANUEL DE PRADA (gritando, casi en trance)
—¡Renuncia, Satanás! ¡Renuncia a la idolatría climática! ¡Renuncia a la Agenda 2030! ¡Renuncia al impuesto al pecado de existir! ¡Vuelve al polvo, demonio de la transición justa!
Teresa cae de rodillas. El líquido verde se vuelve negro y humea. Su cara se contorsiona: por un segundo aparece la verdadera Teresa Ribera, aterrorizada, suplicando con los ojos.
TERESA RIBERA (voz humana, débil)
—Juan Manuel… ayúdame… me están obligando a firmar… todo… los molinos… los subsidios… el sacrificio…
Pero el demonio regresa con más fuerza. La pantalla gigante explota en una lluvia de cristales. El logo de la Agenda 2030 se transforma en una cara demoníaca sonriente con cuernos de turbina eólica.
De Prada se arrodilla frente a ella, le pone el crucifijo en la frente. La piel quema y sale humo con olor a brócoli quemado.
JUAN MANUEL DE PRADA (susurrando, casi llorando de furia santa)
—Vade retro, climatismo. Tú no eres ciencia. Eres la nueva religión pagana. Y yo, por la gracia de Dios y de la razón, te expulso.
Un grito ensordecedor. Teresa se convulsiona. El líquido verde sale disparado de su boca formando la palabra “NET ZERO” en el aire antes de disolverse.
Todo queda en silencio.
Teresa cae inconsciente sobre el estrado. De Prada se levanta, sudoroso, exhausto. Mira a cámara con ojos de fuego.
JUAN MANUEL DE PRADA (casi al público)
—Y esto… solo es el principio. El verdadero Pedro Saunez aún no ha llegado al clímax.
CORTE A NEGRO.
TÍTULO EN PANTALLA (letra roja sangre sobre fondo verde):
EL ANTICRISTO DEL CAMBIO CLIMÁTICO, CARRIE Y JUAN MANUEL DE PADRA
(Fin de la escena 45)
¿Quieres que te escriba la escena 46 (el contraataque del demonio en forma de cumbre climática virtual) o prefieres que ajuste esta con más gore, más humor negro o más referencias a películas concretas? Dime y la ajusto al milímetro.
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