ESCENA 36 – EL BÚNKER PRESIDENCIAL
INT. SALA DE REUNIONES DEL BÚNKER PRESIDENCIAL (MONCLOA SUBTERRÁNEA) – DÍA
La sala es un sótano improvisado bajo La Moncloa, húmedo y mal iluminado. En la pared principal, un enorme mapa de España lleno de chinchetas rojas y flechas negras que marcan “pérdidas territoriales” en Cataluña, País Vasco, Galicia y Andalucía. La mesa ovalada está cubierta de informes, tabletas y tazas de café frío.
Alrededor de la mesa, los altos mandos del Gobierno, vestidos con trajes oscuros y corbatas aflojadas, sudando bajo la luz de los fluorescentes parpadeantes.
- GENERAL FÉLIX BOLAÑOS (Ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes) – nervioso, mirando papeles.
- GENERAL CARLOS CUERPO (Vicepresidente primero y Ministro de Economía) – pálido.
- GENERALA YOLANDA DÍAZ (Vicepresidenta segunda y Ministra de Trabajo) – con los brazos cruzados, tensa.
- GENERAL ARCADI ESPAÑA (Ministro de Hacienda) – recién nombrado, aún más incómodo.
- GENERAL MARGARITA ROBLES (Ministra de Defensa) – callada, mirando al suelo.
- GENERAL FERNANDO GRANDE-MARLASKA (Ministro del Interior) – sudando profusamente.
PEDRO SAUNEZ, 52 años, pelo perfectamente peinado incluso en el búnker, camisa blanca remangada, corbata azul presidencial, está sentado al fondo de la mesa, con la mirada fija en el mapa.
GENERAL FÉLIX BOLAÑOS
(leyendo el informe con voz temblorosa)
Señor Presidente… lamento comunicarle que… el ataque de Steiner no se ha producido.
Silencio absoluto.
PEDRO SAUNEZ
(levanta la vista lentamente)
¿Qué has dicho?
GENERAL FÉLIX BOLAÑOS
Los refuerzos de los socios de investidura… no han llegado. Los diputados de Sumar y los independentistas no han atacado en el Congreso como estaba planeado. La moción de confianza se ha quedado sin apoyos. Steiner… Steiner no ha movido ni un solo voto.
Saunez se queda congelado dos segundos. Luego, de repente, se levanta de un salto tirando la silla hacia atrás. Su cara pasa del blanco al rojo furioso en medio segundo.
PEDRO SAUNEZ
(estallando, voz cada vez más alta)
¡¿STEINER?! ¡¿STEINER NO HA ATACADO?! ¡¿QUÉ MIERDA ESTÁS DICIENDO?!
Empieza a pasearse como un león enjaulado, golpeando la mesa con la palma de la mano. Los generales se encogen en sus asientos.
PEDRO SAUNEZ
(gritando, escupiendo las palabras)
¡Esto es el fin! ¡La legislatura está perdida! ¡Cuatro años luchando, cuatro años de reformas, de pactos, de presupuestos… y ahora esto! ¡¿Por qué nadie me dice la verdad?! ¡¿Por qué me mienten todos?!
Se detiene frente a Bolaños y le apunta con el dedo como si fuera una pistola.
PEDRO SAUNEZ
¡Tú, Bolaños! ¡Tú me juraste que los socios aguantarían! ¡Y Yolanda! ¡Tú y tus ministras de Sumar me prometisteis lealtad absoluta! ¡Y ahora… nada! ¡Cero! ¡Traición!
Se gira hacia el resto, con los ojos desorbitados.
PEDRO SAUNEZ
¡Todos me habéis fallado! ¡Los ministros! ¡Los diputados! ¡Los barones del partido! ¡Los independentistas! ¡Hasta los de Podemos, que ya ni existen, me han traicionado antes de tiempo! ¡El ejército de la progresía se ha rendido sin disparar un solo tuit!
Da un puñetazo en la mesa. Las tazas saltan.
PEDRO SAUNEZ
(ya casi histérico, voz quebrada)
¡Yo solo he defendido a España! ¡Yo solo he traído el progreso, la igualdad, la agenda 2030! ¿Y así me pagáis? ¿Dejándome solo en este búnker mientras Sánchez… mientras Saunez se hunde? ¡Debería fusilaros a todos! ¡A todos! ¡Ahora mismo! ¡Que venga Marlaska y os meta en una celda de aislamiento por alta traición!
Se queda callado un segundo, jadeando. Los generales no se atreven ni a respirar.
De pronto, más bajo, pero con una rabia fría y peligrosa:
PEDRO SAUNEZ
La guerra… la presidencia… se ha perdido. Pero si creéis que voy a dimitir… si creéis que voy a salir de La Moncloa con el rabo entre las piernas… estáis muy equivocados.
Se acerca al mapa, arranca de un tirón varias chinchetas rojas y las tira al suelo.
PEDRO SAUNEZ
(ya más calmado, pero con voz de hielo)
Nadie abandona el búnker. Nadie dimite. Nadie habla con la prensa. Seguimos luchando hasta el último escaño. Hasta el último voto. Hasta el último tuit de la cuenta oficial.
Mira a todos uno por uno.
PEDRO SAUNEZ
Y el que se mueva… el que se mueva, lo fusilo yo mismo.
Silencio sepulcral.
Saunez se sienta lentamente, recompone su corbata y, con voz casi normal, como si nada hubiera pasado:
PEDRO SAUNEZ
Bolaños… prepara un nuevo decreto-ley. Cuerpo… más gasto. Yolanda… más anuncios. Y que nadie salga de aquí hasta que tengamos un plan.
CORTE A NEGRO.
FIN DE LA ESCENA 36.
Deja una respuesta